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Nutrición en perros y gatos con enfermedad renal crónica

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La enfermedad renal crónica (ERC), es la afección renal más frecuente en perros y gatos en Colombia. Esta patología, es consecuencia de la pérdida irreversible de las capacidades metabólicas, endocrinas y excretoras del riñón (Lund EM, 1999). Su característica progresiva e irreversible, hace que esta enfermedad sea una de las causas más comunes de mortalidad en animales gerentes. Aunque la velocidad de progresión de la enfermedad puede variar mucho de un paciente a otro, depende el tipo de presentación clínica y la instauración del tratamiento. Desde Gabrica, hemos evaluado que según el punto de vista clínico, en algunos casos, el deterioro de la función renal es lineal y progresivo, por lo que permite un manejo según se presente la evolución clínica, sin embargo, en otros casos, la función renal permanece estable durante un largo tiempo y de una manera abrupta cae, presentando periodos de crisis, que pueden ocasionar la muerte del animal en un corto periodo. (Cortadellas O, 2017)

Desde el punto de vista de la fisiopatología, las nefronas de un riñón enfermo se pueden clasificar en dos grupos: las nefronas intactas, que tienen un funcionamiento normal; y las nefronas no funcionales. Todos los cambios en la función renal se producen como una consecuencia de la reducción del número de nefronas funcionales, y a medida de que este número se reduce, las nefronas “sanas” aumentan su tamaño e incrementan su carga de trabajo para tratar de compensar el organismo. (Brown SA, 1990)

Como consecuencia de este deterioro en la función renal, se presentan los cuadros urémicos, los cuales desencadenan una serie de efectos gastrointestinales, neuromusculares, cardiopulmonares, oculares, desequilibrios hidroelectrolíticos y acidobásicos, endocrinos, hematológicos y hemostáticos. (Polzin DJ, 2000)

Tratamiento

El tratamiento de soporte individualizado, constituye la base del manejo de los pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC), cuyos objetivos clínicos son específicos: tratar de reducir la carga de trabajo de los riñones, controlar los signos clínicos y enlentecer la progresión de la enfermedad.

En el manejo terapéutico de los pacientes con ERC, se debe tener clara la diferencia entre los que se presenta con una crisis urémica que van a requerir un manejo intrahospitalario, y aquellos que presentan una ERC más estable y pueden recibir un tratamiento ambulatorio. En estos últimos pacientes las dietas prescritas (Hill´s Prescription Diet k/d canino y felino) y el manejo nutricional es fundamental. (Cortadellas O, 2017)

Alimento Indicado para el soporte de enfermedad renal.

Con el manejo nutricional del paciente con ERC se busca principalmente: 

  • Evitar la anorexia y la pérdida de peso.
  • Ayudar a mantener la adecuada filtración glomerular.
  • Reducir la producción de toxinas urémicas.

Varios estudios se han enfocado en las modificaciones y restricciones del fósforo y las proteínas en las dietas de estos pacientes, concluyendo que los perros con ERC en etapas iniciales, se veían beneficiados con la instauración temprana de una dieta con contenidos regulados y restringidos de proteína y fósforo (Leibetseder JL, 1991). La evidencia muestra que pacientes alimentados con dietas adecuadas pueden reducir en un 70%  el riesgo de presentar crisis urémicas y mejorar su período de sobrevida hasta tres veces, en relación con los pacientes diagnosticados con ERC que fueron alimentados con dietas de mantenimiento normales. (Jacob F, 2002) 

Es importante destacar que, el manejo nutricional de los pacientes con ERC, debe incluir y considerar los aportes de energía para impedir el catabolismo de las proteínas endógenas, las vitaminas, minerales (potasio, sodio, calcio y fósforo) y electrolitos, así como el aporte de fibras, principalmente fermentables, como una fuente de carbohidratos para las bacterias intestinales que, por consiguiente, utilizan la urea sanguínea como fuente de nitrógeno para su crecimiento y el aumento de la microbiota puede incrementar la excreción fecal de nitrógeno, favoreciendo la reducción de la concentración sanguínea de urea. (Jacob F, 2002) (Finco DR, 1992) (Gerber B, 2003)

Ácidos grasos Omegas 3-6 y antioxidantes

En los últimos años, la suplementación de omegas en las dietas de las mascotas ha tomado gran importancia, debido a sus funciones, las cuales compiten con el ácido araquidónico y alteran la producción de eicosanoides, leucotrienos y tromboxanos (Bauer JE, 1999). En el caso de los pacientes con ERC, son de gran importancia los ácidos grasos omegas, ya que aportan grandes beneficios que ayudan a reducir la inflamación, preservan la función renal al mejorar la  tasa de filtración glomerular y disminuyen la presión arterial sistémica  (Brown SA B. C., 1996),  (Brown SA F. D., 1998), (Brown SA B. C., 1998),  (Brown SA B. C., 2000), dado esto es importante la utilización de dietas medicadas que aporten  omegas en pro de mejorar y garantizar la función renal, que se verá reflejado en mejora de calidad y tiempo de sobrevida de los pacientes.

En relación a los antioxidantes, es evidente que varios nutrientes como las vitaminas C y E, la taurina y los carotenos, son muy eficaces para atrapar los radicales libres, los cuales se han visto asociados a la progresión de la enfermedad renal crónica. ya que generan lesiones oxidativas endógenas  (Cochrane AL, 2003), así como  sus efectos en la relajación de las fibras musculares lisas del sistema vascular, la inhibición de la ECA y el estímulo de producción del óxido nítrico, todos efectos que mejoran la presión capilar glomerular preservando la función del riñón. (Jouad H, 2001).

Muchos alimentos prescritos, como: Hills Prescription Diet k/d canino y felino, están diseñados para poder cumplir con los requisitos nutricionales que tiene los pacientes con ERC, siendo un aporte para reducir las crisis urémicas y mejorar la expectativa de vida de los mismos, permitiendo que su calidad de vida mejore y sus familias compartan más tiempo de calidad con ellos. Estas dietas, así como la administración de nutracéuticos, como: Renalforz canino y felino, permiten tener un éxito a largo plazo en el tratamiento de los pacientes con ERC y dar un manejo óptimo según sus necesidades específicas. 

Bocados palatables con el balance adecuado de ingredientes naturales y vitaminas para apoyar la función renal de las mascotas.

En conclusión, cuando nos enfrentamos a pacientes con Enfermedad Renal Crónica debemos tener claro que la pérdida de la capacidad metabólica del riñón es de carácter irreversible, pero podemos apoyarnos en la modificación de la dieta y el uso de suplementos, según la indicación del Médico Veterinario, así como el monitoreo constante del paciente para garantizar su calidad de vida. 

Bibliografía

Bauer JE, M. P. (1999). Effects of dietary fat and acids in dogs with naturally developing chronic renal failure. Journal of The American Veterinary Medical Association , 1588-1591.

Brown SA, B. C. (1996). Does modifying dietary lipids influence the progression of renal failure? . The Veterinary Clinics of North America, Small Animals Practice, 1277-1285.

Brown SA, B. C. (1998). Beneficial effects of chronic administration of dietary omega-3 polyunsaturated fatty acids in dogs with renal insufficiency. The Journal of laboratory and clinical medicine, 447-455.

Brown SA, B. C. (2000). Effects of dietary polyunsaturated fatty acid supplementation in early renal insufficiency in dogs. The journal of laboratory and clinical medicine, 275-286.

Brown SA, F. D. (1990). Single-nephron adaptation to partial renal ablation in the dog. The Americal Journal of Physiology , 258.

Brown SA, F. D. (1998). In there a role for dietary polyunsaturated fatty acid supplementation in canine renal disease? The Journal of Nutrition, 2765s-2767s.

Cochrane AL, R. S. (2003). Oxidant stress and regulation of chemokines in the development of renal interstitial fibrosis, . Contributions of Nefrology, 102-119.

Cortadellas O, S. M. (2017). Enfermedad Renal Crónica. En S. M. Cortadellas O, Nefrología 3D en pequeños animales (págs. 91-92). Zaragoza, España: Grupo Asis.

Finco DR, C. W. (1992). Effects of dietary phosphorus and protein in dogs with chronic renal failure. American Journal of Veterinary Research , 2264-2271.

Gerber B, H. M. (2003). Serum concentrations of 1,25-dihydroxycholecalciferol and 25- hydroxycholecalciferol in clinically normal dogs and dogs with acute and chronic renal failure. American Journal of Veterinary Research , 1161-1166.

Jacob F, P. D. (2002). Clinical evaluation of dietary modification or treatment of spontaneous chronic renal failure in dogs. Journal of The American Veterinary Medical Association, 1163-1170.

Jouad H, L.-D. M. (2001). Effects of the flavonoids extracted from Spergularia purpurea Pers. on arterial blood pressure and renal function. Journal of ethnopharmacology , 159-163.

Leibetseder JL, N. K. (1991). Effects of medium protein diets in dogs with chronic renal failure. The Journal of Nutrition, 145-149.

Lund EM, A. P. (1999). Health status and population characteistics of dogs and cats examined aty private veterinary practice in the United States. . Journal of American Veterinary Medical Association, 1336-1341.

Polzin DJ, O. C. (2000). Chronic Renal Failure. En F. E. Ettinger SJ, Textbook of Veterinary Internal Medicine-Diseases of the Dog and cat (págs. 1634-1661). Saunders, Philadelphia: WB.

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