Muchos amos piden cortar al máximo las garras de su gato o eliminarlas por completo, al ver las desgarraduras que dejan en los muebles. Pero esto es un error. Según los expertos, amputarle una uña a un gato es cómo amputarle la última falange de su dedo, y pueden sufrir de dolores crónicos por el miembro perdido. Para ellos es importante afilarse las uñas y expresar su comportamiento natural. Existen gimnasios y juguetes que les permiten poner en práctica esta conducta.
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