Viví en la calle durante mucho tiempo y pasé desapercibido ante la mirada de mucha gente. Me cortaron las orejas. Estaba anémico, muy delgado y con masitas en mi pancita. A pesar de todo, soy el perro más noble. Mis cicatrices cuentan lo duro que fue sobrevivir en la calle, pero también muestran lo fuerte que soy.