Hubo un tiempo en el que me sentí invisible, pero alguien decidió no pasar de largo y me reportó con las chicas de Criollos. Ellas me abrieron las puertas de su refugio y me dieron el regalo más grande: una segunda oportunidad. He dejado el abandono en el pasado y hoy soy una gata renovada, lista para entregar todo el amor que tengo guardado. Soy juiciosa, agradecida y solo me falta una familia que me quiera para siempre.