Nuestra historia empezó con un momento muy amargo: nos tiraron en un corral, abandonados a nuestra suerte. Pero las chicas de Criollos no miraron hacia otro lado; nos abrieron sus puertas y nos curaron el alma. Poco a poco, hemos visto cómo cada uno de nuestros hermanos se ha ido a su nuevo hogar. Sus fotos con sus nuevas familias nos dan alegría, pero también nos hacen preguntarnos: ¿cuándo nos tocará a nosotras? Jade y yo somos las únicas que quedamos. No queremos ser las últimas en conocer el calor de una cama calientitas