"Mi vida empezó en las calles y un accidente casi me la quita; me atropellaron y me dejaron a mi suerte. Por fortuna, las chicas de Criollos aparecieron en mi camino: me rescataron y movieron cielo y tierra para costear mi cirugía de cadera.
Aunque mi cuerpo tiene cicatrices, mi espíritu está intacto. ¡Amo correr y jugar! Soy tan inteligente que ya aprendí a tocar la puerta para que me abran. A pesar de todo, sigo confiando plenamente en los humanos y adoro estar con mi manada. ¡Estoy listo para dar todo mi amor"