Llegamos a la fundación con apenas un mes de vida y nos tocó enfrentar la batalla más dura: el parvovirus. Aunque dos de nuestros hermanitos no lo lograron y ahora nos cuidan desde el cielo, nosotros logramos vencer la enfermedad. ¡Somos verdaderos sobrevivientes! Ahora que estamos fuertes, nuestra curiosidad no tiene límites. Somos tranquilos, pero confesamos que somos unos expertos escapistas del corral; ¡el mundo es demasiado grande como para no explorarlo! Estamos en esa etapa mágica donde todo es un descubrimiento.