"Estuve varios meses con mis bebés en un lote abandonado. Pensé que ahí estaríamos seguras, pero en realidad corríamos peligro. Nos reportaron y las chicas de Criollos nos rescataron.
Al principio estaba muy nerviosa, porque había vivido bajo la indiferencia de la gente. Cuando llegué al refugio me sentí asustada e intentaba escapar, pero con todo el amor y la paciencia he aprendido que aquí quieren ayudarme.
Ahora amo tomar el sol, disfrutar de caminatas largas y soy muy feliz. Muevo mi colita con entusiasmo y ya no intento escapar; finalmente entendí lo que es sentirse segura y querida."